Peñíscola Rehabmedic 2 – 3 Jaén Paraíso Interior FS

De nuevo el Quijote Arena volvió a ser testigo de una gesta de nuestro equipo. A falta de tres minutos para el final Solano ponía el gol definitivo a un partido que pasará a la historia deportiva de la provincia de Jaén.

El choque fue tenso desde el minuto uno hasta la bocina final. Con dos equipos marcadamente intensos y con la ilusión de hacer bien las cosas, solo la pareja arbitral fue la nota discordante en un concierto de emociones fuertes. La doble vara de medir que usaron los colegiados murcianos afeó un espectáculo que fue brutal.

La locura comenzó con un tanto de Solano aunque también se le podría adjudicar a un zaguero azulón que ayudó de lo lindo. Campoy se hizo un hueco por el centro y se plantó en un mano a mano en el que se impuso Iker. El rechace volvió a caerle al catalán que la puso a la zona en la que se encontraba Solano. El balón acabó en la red.

Las faltas, fruto a partes iguales de la intensidad y del diferente rasero arbitral, fueron determinantes que en el primer tiempo Peñíscola disfrutó de dos dobles-penaltis. Terry ejecutó ambos, parando el primero de ellos Dídac y estampándose el segundo en el poste, con posterior parada de lince del portero catalán. Este último fue sin duda uno de los hombres del partido, con una actuación más que sobresaliente.

Ya en el segundo tiempo fue capaz Peñíscola de empatar gracias a una jugada de estrategia, aunque por otro lado se cargó de faltas hasta tal punto que a quince minutos del final ya había entrado en bonus. Dispuso Mauricinho de un doble penalti gracias a esta circunstancia pero Iván consiguió desviar el balón.

Habría tenido el brasileño al menos dos disparos más desde lo diez metros si no fuese porque a los árbitros se les fue del todo el partido y decidieron ignorar dos entradas que sufrió Campoy que era más que merecedoras de falta. Tuvo que ser Javi Alonso, aprovechando un rechace el que consiguiese volver a poner a los suyos por delante.

El encuentro continuaba con gran intensidad y el criterio arbitral seguía siendo desigual. El juego transicional de los nuestro era muy fluido, dando sensación de peligro en cada llegada. En una de esas salidas, Mauricio encaraba la pista de Peñíscola con claridad hasta que fue derribado claramente. Los colegiados no escatimaron falta alguna y en esa misma jugada, Terry conseguiría batir a Dídac con un tiro cruzado.

La marea amarilla se volvió a levantar, siendo el sexto jugador que nuestros jugadores necesitaban. El empuje era real y a falta de dos minutos, Solano se hizo un hueco y con un golpe seco con su zurda pondría el tercer tanto. El Quijote Arena era una fiesta aunque todavía tocaría aguantar el intenso juego de portero-jugador de Peñíscola. Nuestros jugadores se convirtieron en auténticos gigantes, logrando el pase a semifinales que nos enfrentará al Movistar Inter FS.